Eramos un jardín de gritos donde los animales tenían forma de nube y bebían de un lago que profesaba: nada es real, todo es sensible al ojo de alguien mas. Cada vez que florecía un susurro aves con cabeza de hombre cantaban al cielo una canción para celebrar el acontecimiento. El jardín de gritos callaba un momento y luego los pájaros sumergían sus cuerpos en lava de volcán sagrado y así se daba por terminado el festejo. La muerte era un brillo que hacia enojar a los animales nubes y sus cuerpos nerviosos estallaban en una tormenta eléctrica. Esta quemaba al bosque y espantadas las flores no gritaban, devoraban a otras mas pequeñas que si gritaban y lloraban. La fauna que se salvaba al incendio intento aparearse,entre dolor y humo, con la otra carne viva que sobrevivió a la fantasía del fuego pero no pudo ser. Así se construía una tragedia bella en nuestros dientes de plata, en el filo del alma oculta en un panal de ratas. El lago se mofo de nosotros con tanta intensidad que volvimos a nacer. Nacimos con la vergüenza tatuada en los pétalos que nos adornaban. Habíamos ganado otro espacio pero no eramos el mismo jardín de antes, nada nunca fue lo que pudo ser antes.
Ellos.
Ellos sabían cosas que sucedieron en la mandíbula de nuestro hogar. Ellos conocían unos colmillos que todas las noches azotaban a los búhos. Las aves nos querían advertir,ayudar. Nadie nunca se atrevió a decir una palabra. Había un secreto que servia de cortina en las ventanas viejas y ellos sabían cosas que nosotros nunca podríamos pronunciar, cosas que harían a un espectro mudo llorar.
Virtud del fauno.
Cuando era bebe un fauno me beso el cuello y me revelo gran secreto al oído. Los días mas puros de mi infancia los viví entre rosales de espuma con los pájaros mudos, con un secreto florecido. Una vez supe crecer, volverme un joven limón en la espesura de la pradera,ser bello en soledad. Busque cariño en el barro que se forma después de la lluvia, ese que todos tienen miedo de pisar. Me ensucie y aprendí a limpiarme. Otra vez soy bello en la soledad. El diablo apunto a las rosas del jardín, las pretendió con total elegancia, con la luna llovida corriendo por mi espalda vi el cortejo. Un día cuando los fantasmas emigren al sur yo te hablare de mi secreto, de las penas que florecen en los finales felices, de todo eso que nace y alguna vez acaba. Joven limón fue el designio con el que me bautizaron los faunos. Ellos no eran mis padres pero se comportaron como tales hasta la noche en que los traicione. Supe comérmelos a todos, a mi padre fauno, a mi hermano fauno, a mi secreto fauno. Los llore arrepentido, con cierto aire provocador y triunfante pero los llore. Entre las nubes que fueron nuestros dioses pronuncio el delicado secreto porque ya nada tengo que perder, por que no existe música que me pueda reverdecer. El fauno me dijo cuando era bebe: nunca nos amaras pero a nosotros eso jamas nos hará cambiar. Aquí te vamos a criar hasta el día donde tu mórbida belleza nos decida devorar.
Cenizas
Mientras me cepillo el pelo con ceniza, espero
El invitado salvaje
Mudar todos los traumas de lugar es observar a un rey morir. Vamos a ordenar todos los conflictos para el, para el invitado salvaje. Le vamos a preparar una cena hecha a partir de un ciervo profano y si le gusta estoy seguro que nos dará la formula para curarnos, para ver si alguna vez podremos mudarnos.
Así llego el invitado salvaje, siempre anacarado y elegante. Sus manos filosas invadieron la mesa buscando el alimento que lo salvaría. Devoro toda la carne azul del ciervo como si este fuera un planeta invadido por el estomago supremo de un sol. No quedo nada, solo los huesos y la esperanza de que preste atención a nuestro pedido pero otra vez no nos atrevimos a decir nada. Siempre la ofrenda carece de retribución y nosotros entregamos todo por el invitado salvaje; nuestros cuerpos, nuestras voces, nuestras alas de carne y miel. Estamos cansados, el mundo gira,nuestros deseos no son concedidos y ya es muy tarde,uno debe dormir pues mañana hay que prepararle otra cena al invitado salvaje.
Noche escondida
Quiero escapar a la noche escondida, donde pueda ser otro diferente
ser un dolor que llueve, conocer el sabor de la nieve
Voy a nacer tantas veces que no me voy a recordar, nada me va a lastimar
Voy a escapar de todos los guías, voy a nadar en las historias
muertas siempre en los rumores suicidas
Serán las estrellas pecados ajenos que nos acechan?
ser un dolor que llueve, conocer el sabor de la nieve
ser una rosa que florece en el jardín de alguien
mi memoria todo lo humedece
A veces soy un animal recorriendo las praderas
busco un nombre que no se puede quemar en las hogueras
No encuentro olas en el mar, por eso vuelvo, vuelvo y regreso
para escapar
Quiero escapar a la noche escondida, donde pueda ser otro diferente
quiero ser un océano de luz, navegar una melodía que miente
Voy a enloquecer tanto que nadie me vera volver, nada me va a oscurecer
Voy a escapar de todos los profetas, voy a dibujar paraísos en
todos los dioses que son mis planetas
Serán las estrellas pecados ajenos que nos acechan?
Voy a ser otro en la noche escondida, voy a volver a gritar algo que nunca se olvida
Mi otro.
Mi otro tiene un romance químico con la levedad. A mi otro lo leo,lo decanto en exótica forma mientras el sol y el aire tocan las mismas cosas que hace trecientos años, las mismas cosas con disfraces diferentes. Las horas son serpientes que nacen del humo venenoso llamado nuevo hombre, expandiéndose por las ramas de la calle como raíz de flora voraz. Ningún tiempo sincero encuentra cuerpo en la dinámica del otro, del vos y de ese que no es.
Algunas veces mi otro quiere un pedazo de pensamiento para cultivarlo en noble empresa. No sabe donde buscarlo pues el mundo se ha vuelto un tanto cruel. No deja espacio a la búsqueda de los tesoros que alguna vez pretendía ofrecer. Un paisaje aguarda a ser penetrado, a ser conquistado pero mi otro no quiere conquistar ni dominar pues se sabe que el que domina nomina y mi otro no quiere ponerle nombre a las cosas. Lentamente las ambiciones son programadas para morir. Mi otro se encuentra debilitado.
La anestesia que ofrecen en los hospitales permite soñar para olvidar, envejecer para no molestar. Las pastillas son una mascota que nos firma un contrato con la levedad, con la química que el otro ya no puede manejar. Mi otro esta calmado por que ya no recuerda que era eso que tanto ansiaba, eso que tanto lo movilizaba. Es el comienzo del otoño y el abrigo para la frustración se renueva, acercarse a lo mas fácil parece ser la mejor opción. Mi otro llora por que alguien no puede despertar, mi otro se resguarda, tiene miedo de que lo vuelvan a lastimar.